jueves, 27 de mayo de 2010

REFLEXIONES EN TORNO AL JUICIO DE GALILEO

Dios, la Biblia y el juicio de Galileo


“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Romanos 1: 18-20

“Respondiendo él (Jesús), les dijo (a los Fariseos, religiosos de la época): ¿por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?... ...así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición . Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mi. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.

Mateo 15:3, 6b-9

“Roma, 22 de Junio de 1633. En una sala del convento de Santa Maria sopra Minerva, un viejo está arrodillado delante de los cardenales y prelados del colegio del Santo Oficio. Viste el humilde hábito de los penitentes y su rostro parece marcado y alterado por la enfermedad y el cansancio. Es el rostro de un hombre desesperado y solo, que se encuentra abandonado por todos y se encuentra frente al más poderoso aparato represivo de la época en Europa: La Inquisición”.

Introducción.

El proceso y el juicio de Galileo Galilei, más que por ir en contra de la Biblia misma, se da para mantener la autoridad de la llamada Iglesia Católica Apostólica Romana, que reinaba tanto en la política, como en la economía, y en general sobre todo lo social, a través de la manipulación de las personas.

Galileo, que se basaba en sus investigaciones y tenía en cuenta a otros científicos despreciados por causa de sus descubrimientos e ideas , los cuales iban en contra de algunos de los dogmas de la institución papal romana , fue uno de los que más propició, por medio de sus progresivas demostraciones científicas, que cambiaran las concepciones acerca del mundo natural, y de allí, la forma de actuar y vivir de las personas; también hizo que se ajustara la hermenéutica de la exégesis bíblica. El descubrimiento de lo falso en algunas de las interpretaciones que regían en la Iglesia Católica Apostólica Romana, y por su influencia también en la Reforma, por medio de las cuales gobernaban el mundo europeo y demás, fueron desenmascaradas.

Los aportes de Galileo al mundo no se hicieron nunca con esa intención, ya que era un creyente católico que se sometía a su propia iglesia; sin embargo, la vida del ser humano clamaba por liberarse de las ataduras feudales que usaban malas interpretaciones religiosas y dogmáticas por las que estaba sometida. Aunque antes ya se había dado la revolución de Lutero, que había sido preparada por otros pre-reformadores , y a partir de la cual surgió el protestantismo, se necesitaba también un cambio de paradigma dentro de la filosofía natural, una más clara percepción de la realidad del cosmos, de las leyes reales de la naturaleza, que son, como dice la Biblia y también Galileo, uno de los lenguajes de Dios.

Lo que intento mostrar en este trabajo es que el juicio de Galileo es un vivo y claro ejemplo de la falsedad de parte de la tradición papal, y de la manera equivoca como a veces se usa la Biblia. También es una reflexión entorno a las cuestiones que orbitan alrededor del proceso de Galileo, como la hermenéutica bíblica y el cambio de la estructura social a partir de nuevas concepciones del cosmos.

La Naturaleza. Un lenguaje de Dios y Base del pensamiento del hombre.

A partir de la muy acertada idea de Galileo: Dios tiene dos libros, la Biblia (estudiada por los teólogos para saber llegar al cielo ) y la Naturaleza (estudiada por los científicos para conocer el cosmos) quiero hacer algunas apreciaciones sobre estos dos lenguajes de Dios.

Primeramente, la Biblia, siendo el único libro base de religiones en el que Dios habla de sí mismo en primera persona, pone de manifiesto que la naturaleza es el lenguaje que Dios usa y por medio del cual se revela a sí mismo.

Es un canon de libros que siervos de Dios escribieron a través de la historia, a quienes Él mismo se reveló, fue inspirado por el Espíritu Santo, con la intención de dar a conocer el corazón de Dios, su Anhelo y propósito eterno con el hombre.

En este libro, vemos, en el versículo anteriormente citado (Romanos 1: 18-20), cómo Dios habla a través del apóstol Pablo diciendo que “las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas”. ¿Cuáles cosas hechas? En Génesis, el primer libro de la Biblia, dice: “En el Principio creó Dios los cielos y la tierra”, Dios creó el mundo de tal manera que al mirar la naturaleza viéramos a Dios en ella. Tal como lo decía Galileo: Dios tiene dos libros por los cuales habla, por lo cual la ciencia y la fe no tienen por qué contradecirse. Esto no quiere decir, como dicen algunos, que la naturaleza sea Dios, pero si, es el libro a través del cual Dios se revela como todopoderoso.
Así como Dios se expresa a través de la naturaleza, los hombres se estructuran según su contacto y relación con ella ya que organiza su modo de producción, de allí la organización de su tiempo, sus prioridades, su pensamiento y su actuar.

Vemos por ejemplo que en las pinturas, en la forma de organizar las cosas, etcétera, el hombre expresaba y expresa toda su mente, sus percepciones y sus experiencias a través de las cuales se rige para actuar. Las experiencias adquiridas por medio de la relación con la naturaleza llevan al hombre a organizar sus pensamientos y en general su vida. El entorno natural organiza las actividades del hombre y estructura su pensamiento, la observación y estudio de la naturaleza guía a la exaltación de su creador.

Todas las acciones del hombre están condicionadas por marcos de referencia que se construyen y que van conformando una historia de vida irrepetible para cada ser humano. Anteriormente en la historia, y particularmente en la época de Galileo, por medio de la pintura, la escultura y demás artes se evidenciaban las creencias; se organizaban de tal forma los elementos, que transmitieran aun un mensaje inconsciente. Este a su vez manifestaba el criterio de orden y perfección dentro de la naturaleza y sus representaciones que creían los científicos, artistas y filósofos de la época.

Tenemos en las razones de Da Vinci al pintar un cuadro que debe haber un margen de realidad. Las cosas exteriores deben reflejar lo que hay dentro y para hacer una pintura bien hecha se debe tener en cuenta su esencia y lo que hay detrás o debajo de su apariencia externa.

Galileo sostenía que Dios mantenía un orden determinado para el mundo por medio de la naturaleza y en ella se veía reflejado. Las pinturas deberían ser realistas, las órbitas de los planetas deberían ser redondas con perfección. Todo estaba enmarcado en los sólidos geométricos regulares; triángulos, cuadrados, círculos, en las matemáticas, los números y la música. Los cuales reflejaban la perfección de la obra de Dios.

“Para Galileo, Dios debía haber hecho el mundo como una obra de arte y las obras de arte cumplían para él los cánones de armonía, equilibrio y proporción que habían señalado Alberti y los artistas del Renacimiento”.

Galileo buscaba ese orden de la naturaleza construida sobre matemáticas, por esto rechazó a los manieristas ya que “no buscaban representar la naturaleza, sus figuras eran irreales o desproporcionadas. Los Manieristas negaban el papel de la matemática y la ciencia. Separaban en la práctica la verdad y la belleza, cosa que Galileo no podía aceptar.” , así como también rechazó algunas de las ideas de Kepler por tratarse de círculos alargados (elipses) lo cual, para él, era obra de un Dios manierista. Por la misma creencia dedicó su vida al descubrimiento de las leyes y orden de la naturaleza lo cual, para él, eran las matemáticas.

Claro, Dios creo todo con un orden determinado, en Génesis se describe como Dios ordena la naturaleza de tal manera que se acomode todo a la Tierra (Génesis 1: 16-18), sin embargo, el orden de Dios no está determinado por límites imaginarios de hombre, es decir, no tienen por qué ser círculos perfectos ni cosas que se condicionan por culturas. Su orden es una ecuación perfecta que da como resultado la vida. El estudio imparcial de ella lleva al conocimiento de Dios, quien es la realización del hombre, y por quien el hombre debe vivir en la tierra disfrutando de Dios en la naturaleza. Sin embargo, los sentidos no son la parte más relevante del hombre, sino su espíritu y lo que a él corresponde, lo que no niega la percepción de sus sentidos y su vida sensorial.

Ahora, tenemos que Dios creó el Universo con perfección y el estudio de la naturaleza lo demuestra, pero ¿qué pasa? Hay una institución que dice ser la intermedia entre Dios y los hombres. A través de ella se conocen los designios de Dios, cuáles son sus deseos y sus formas de hacer las cosas. ¿Es realmente así? ¿En qué se basan para sostener tal afirmación? Como dije antes, la Biblia revela a Dios, sus propósitos con el hombre y por consiguiente su relación con él. Ésta dice: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a si mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”. Por cual, Los seres humanos tienen la posibilidad de llegar a Dios y conocerlo directamente y no por medio de una institución. ¿Por qué se unen estas dos cosas (Dios creador y Dios revelado a la Iglesia)? Porque todos tenemos la oportunidad de conocer a Dios libremente; por la naturaleza, o por el camino más perfecto, por Su Hijo Jesucristo.

El Proceso.

La institución papal romana que reinaba en tiempos de Galileo, se disfrazaba de cristianismo pero se basaba en la tradición papal cuya pretensión era el gobierno político, económico y social y no la verdadera salvación, libertad y felicidad de las personas.

Fue esto lo que nos privó de una gran científico que inició el descubrimiento de grandes leyes de la naturaleza, y que por medio de su audacia movió las últimas piezas que faltaban en el pensamiento humano que estaba limitado por rígidas ceremonias, ritos, cultos, etc., que no permitían la satisfacción del hombre en el proceso de conocimiento de la naturaleza y de allí la reorganización de su vida y el encuentro del sentido de la misma, Dios.

En el juicio de Galileo, más que en cualquier parte de toda su vida, se ve reflejada la verdadera intención de la institución religiosa regente: mantener su autoridad. Las dos versiones del proceso y juicio de Galileo, ponen de presente ésta intención. Los intereses particulares priman sobre el bienestar del pueblo y el avance del conocimiento.

En una de las versiones se muestra cómo la Biblia “contradice” el movimiento de la Tierra del sistema Copernicano y ahora Galileano, lo cual es expuesto a Galileo y así es acusado, también por causa del contexto histórico (guerra). Saltándose un paso en el proceso de juicio, se condena al filósofo científico por la teoría heliocéntrica, al encierro indefinido. Galileo no se queda callado, ya que le han dicho que debe abjurar contra todo lo que ha visto y palpado, ¡es la realización de sus más grandes anhelos! Pero es esto o la hoguera.

Por otro lado, se cree que todo es un “teatro” en el cual se buscan jueces aparentemente malvados y en contra de Galileo, pero que en caso de peligro salgan a en su defensa contra la acusación por la negación a la transustanciación. Todo se basa en la aparición de un documento de acusación sin acusador.

Son

“...anomalías importantes que. demuestran cómo la Iglesia, al menos en ese momento, no estaba tan interesada en condenar a Galileo como a la nueva idea del método científico, la nueva idea de verdad copernicana. Se trata de hecho de un proceso ideológico, donde los principales del concilio de Trento chocan con la naciente ciencia moderna, donde el problema fundamental en juego no es tanto la bondad científica de una nueva teoría, como la certidumbre de que la Iglesia mantenga una primacía indiscutible en la interpretación de la Escritura”.

Es en este contexto en que Galileo recalca, lo que el mismo Papa Juan Pablo segundo dice en la celebración del año 350 de la muerte de Galileo: que el problema es de incompetencia en la hermenéutica bíblica y no de contradicciones entre Fe y ciencia.

La evidencia más clara, no es solo el juicio en si, sino que el Papa se encargó de la difusión de éste para dejar bien claro, que la Iglesia sigue siendo lo que ha sido hasta ahora (“ahora” del tiempo de Galileo).

“Urbano VIII quiere un éxito total, y sobre todo no puede contentarse con una confesión, aunque sea auténticamente sentida. Para que el proceso tenga la relevancia política que se quiere darle es necesario que exista un acto formal fuerte, con condiciones de garantizar al proceso y a su conclusión toda la difusión que se concidera necesaria”.

En este contexto, Galileo era una ficha clave para la Iglesia en la situación histórica que se estaba viviendo, la cual representaba estar en la cuerda floja frente al mundo. Por esto...

“El caso (de Galileo), en este contexto, se carga de especiales significados: no solo el papa se siente personalmente ofendido por los rumores que lo consideran retratado en la torpe figura de Simplicio, obtuso aristotélico, sino sobretodo comprende que atacar a Galileo, científico de fama europea, bien conocido también en el área protestante, significa reafirmar la manera muy decidida la autoridad de la Iglesia, su indiscutible papel de defensora de la fe frente a cualquier tendencia hereje”.

Y...

“Castigar y humillar a Galileo significa para la corte pontificia lanzar una señal fuerte a todo el mundo católico y las comunidades científicas. No por azar la sentencia y el texto de la abjuración se envían luego a todas las diócesis más importantes, a los inquisidores, para que sean leídas y difundidas en todos los lugares culturales, en las universidades, entre los grupos de matemáticos y físicos, de modo que la cultura de la época quede atemorizada y como paralizada, recuperando un respeto total a la Iglesia y a su doctrina. La abjuración ha permitido obtener tal vez un efecto más profundo del que se habría alcanzado con una hoguera, con una ejecución ejemplar, como la de Bruno, que inevitablemente le habría creado un aura de prestigio y de heroísmo a la víctima. No por casualidad en la tradición posterior el mártir del libre pensamiento será Bruno más que Galileo. La abjuración testimonia tanto la violencia que marca en profundidad a la Iglesia como la fragilidad de Galileo, herido, si no destruido, por el proceso”.

Ahora podemos recordar como en la Biblia cómo Jesús el Cristo reprende a los religiosos (Fariseos y Escribas) y sus estructuras legalistas que no tienen en cuenta la misericordia, el amor y toda la multiforme gracia de Dios, para actuar conforme a Él frente al pueblo. Dios siempre a aborrecido la maldad y con mucha mas razón, la maldad disfrazada de Dios. Por ejemplo, vemos en el Evangelio de Mateo, capítulo 23, donde Jesucristo acusa a los escribas y fariseos, religiosos de la época.

La Iglesia ni siquiera defendía la Biblia y lo que en ella dice porque o si no se habría desbaratado ella misma (Éxodo 20: 4-5; Mateo 6:7). Por ejemplo, vemos el 22 de Junio, en el convento Santa María Sopra Minerva, la parte final de la sentencia de Galileo:

“Por lo cual estamos contentos de que seas absuelto, aunque antes, con corazón sincero y fe no fingida, nos abjures, maldigas y detestes dichos errores y herejías y cualquier otro error y herejía contraria a la católica y apostólica Iglesia, en el modo y forma que por nosotros te será dado”.

Los versículos que fueron usados contra Galileo en el juicio fueron tomados arbitrariamente, sin fundamento hermenéutico, como en otros casos, cuando mataron a otros porque dijeron que la Tierra era redonda y en la Biblia ya decía desde hacía muchos siglos atrás este hecho. (Isaías 40:22).

Y al final, ¿cómo terminó este gran filósofo matemático?...
“Muere en 1642 Rodeado por pocos fieles amigos. Con él muere la última gran figura del renacimiento Italiano; el hombre que hizo nacer la ciencia moderna, que anunció, incomprendido, las razones de la investigación crítica y racional de la naturaleza; el precursor de la Ilustración y de la Modernidad.
Pero el caso de Galileo no se cierra con su muerte; por el contrario permanece vivo y abierto, reclamando incesantemente un nuevo esfuerzo de comprensión, mostrando cada vez más que no solo es un caso histórico entre otros, sino una de las figuras eternas que acompañarán todavía largo tiempo el recorrido espiritual de occidente”.

Conclusiones.

Siendo Galileo una de las muchas personas muertas deshonrosamente por causa del descubrimiento de parte de la realidad del cosmos, nos hace reflexionar sobre la organización del mundo, sobre sus idas y venidas, ¿quién puede juzgar quien merece la vida y quién la muerte? Solo Dios, pero él en su infinito amor y por el propósito eterno de su corazón, delegó al hombre sojuzgar la tierra, pero el primer hombre calló, y toda la humanidad se sumió en gran oscuridad, hasta que llegó El Hijo de Dios a la Tierra, vivió, murió, resucitó y ascendió al cielo para reconciliarnos con Dios.

Galileo sufrió las consecuencias del desorden humano, del alejado estado del hombre con respecto a Dios. ¿Cómo ha de ser la tristeza de Él al ver su nombre usado para transgredir sus leyes? ¿Fue acaso Dios el que por medio de Su Palabra condenó a Galileo a una prisión (de pensamiento y corporal) hasta su muerte? La “Santa Inquisición” se tomó el papel de juez en un juicio sin razón. ¿Se salía de las manos de Dios todo esto? Es la Historia como la parábola dicha por Jesucristo: el trigo y la cizaña crecen juntos pero al final de distinguirá uno del otro y cada uno tendrá lo que le corresponde. Los hijos de Dios y los hijos del malo están juntos en la vida pero al final se verán los frutos de cada uno.

Las dos versiones del juicio de Galileo ponen de manifiesto el astuto interés de la organización religiosa, no es mantenernos cerca de Dios sino mantener el poder de dominación. Es bien sabido por los estudiosos de la historia, pero se confunde a menudo las obras de Dios con obras de hombres y se juzga a Dios y a sus hijos conforme a ellas.

Galileo tuvo que olvidarse de todo lo que dijo, de todo lo que descubrió, de todo lo que demostró para salvar su vida, vida que no pudo vivir porque renunció a su sentido. Aún así fue quien abrió las puertas a un nuevo camino para la Ciencias exactas, las ciencias humanas, las tecnologías y en general el pensamiento del mundo.

Los descubrimientos de Galileo no solo contribuyeron al avance de la ciencia sino a la organización social y a la estructuración de una nueva época. La Modernidad.

ANEXO.

He querido agregar aquí esta canción de la obra de Bertold Brecht porque refleja las creencias y en general su época, su visión y la respuesta de la sociedad de su tiempo a su teoría.

“ÚLTIMA CANCIÓN FLORENTINA:
LA HORRIBLE TEORÍA DEL SEÑOR FÍSICO REAL DON GALILEO GALILEI

El todo Todopoderoso, con don Creador
Dar vueltas a la Tierra al Sol ordenó.
Y una lámpara a su vientre colgó.
Para que girar como un buen servidor.
Porque era su deseo ferviente
Que en torno al Señor se afanara el sirviente.
Y entonces los pobres menesterosos
En torno a los poderosos comenzaron a girar.
Y en torno al Papa giraban los cardenales.
Y en torno al cardenal giraban los arzobispos.
Y en torno al arzobispo giraban los cardenales.

Llega entonces el doctor Galilei.
Y ordena al astro rey detenerse.
Porque la inmóvil creatio dei
Debe dar vueltas, girar y moverse.
Correrá entonces la rica señora
Y su criada actuará de espectadora.

¿Qué decís de esto?
Es un tremendo, pero no es broma.
La servidumbre se toma cada día más insolente.
Y una cosa es cierta, hablemos en nuestro idioma:
¿Quién no sueña hoy con tener su propio sirviente?
El criado se hará holgazán; la criada, fresca.
El perro del gendarme engordará.
El monaguillo marchará a la pesca.
El aprendiz en cama quedará.

¡No, no, no! con la Biblia, señores, no hagáis bromas.
La cuerda de la horca se romperéis no es resistentes.
Y una cosa es cierta, Hablamos en nuestro idioma;
¿Quién no sueña hoy con tener su propio sirviente?
Y ahora, mis bueno vecinos, mirad un poco en ese futuro
Que anuncia el doctor Galilei.

Dos damas se casan en el mercado
No se explicaban lo que veían.
La pescadera tomaba un pescado
Y junto con un pan se lo comía.

El albañil, los hoyos ya cavados,
Levantaba afanosola mampostería.
Cuando estivo todo terminado
Se metió adentro con sabiduría.

¿Es posible esto? No. no, aquí no hay broma.
La cuerda de la horca se romperá si ni es resistente.
Y una cosa en cierta, Hablamos en nuestro idioma;
¿Quién no sueña hoy con tener su propio sirviente?

El campesino, sin consideración,
Pega a su señor en el trasero.
Y ahora la leche que daba el clero
Sus niños beberán con fruición.

¡No, no, no! con la Biblia, señores, no hagáis bromas.
La cuerda de la horca se romperá si no es resistente.
Y una cosa es cierta, Hablamos en nuestro idioma:
¿Quién no sueña hoy con tener su propio sirviente?

En el pecado caí
Y a mi marido dejé
Por ver si un astro fijo
Encontraba por ahí.

¡No, no, no Galilei, ya basta!
Termina la broma.
Que el perro sin bozal es capaz de morder a la gente.
Pero una cosa es cierta y bien lo sabe Roma:
¿Quién no sueña hoy con tener su propio sirviente?

Los que en la Tierra sufrís
Reuníos todos juntos y
Aprended de Galilei en abc de la dicha en el mundo.

Vecinos, mirad el fenomenal descubrimiento de Galileo Galilei
¡La Tierra gira al rededor del sol!
¡Galileo, el triturador de la Biblia!”

Este texto puede ser ampliado posteriormente por la autora.

BIBLIOGRAFÍA


 Biblia. Versión Reina Valera, revisión de 1960.
 Bertold Brecht. Galileo Galilei. Colección Clásicos. Editorial Skla.
 Germán Perta Restrepo. Galileo Galilei y sin embargo se mueve. 100 personajes. Autores. Panamericana Editorial
 Natale Benazzi y Matteo D’Amico. El libro Negro de la Inquisición. Editorial Printer Latinoamericana Ltda. Bogotá D. C. Colombia. 2001
 James Reston, Jr. Galileo. Ediciones Barcelona. Grupo Zeta. 1996.
 Apuntes de conferencias cristianas y escuela de Teología.
 Apuntes de la cátedra Galileo.
 Asesoría en redacción Gino Iafrancesco.

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