domingo, 17 de junio de 2012

DE LA COSMOVISIÓN IMPLANTADA


Sobre el Texto: Los factores que afectaron la producción Agropecuaria en la Sabana de Bogotá
Juan A. Villamarín


A pesar de que el texto de Villamarín toque únicamente lo ocurrido en la Sabana de Bogotá, yo creo que sus reflexiones se hacen extensivas a Colombia e incluso a Latinoamérica, dada la similitud en la historia vivida. Este texto nos introduce en varias discusiones que nos tocan en lo más profundo de nuestra cultura. Las situaciones que hemos vivenciado como nación y como continente “tercermundista”, configuran un modo de pensar, de actuar y de relacionarse. Todas las relaciones y estructuras de poder están atravesadas por las concepciones e ideas que, pasando por lo emocional, llegan a convertirse en la cosmovisión desde la cual se ejerce control y se vive en la cotidianidad.

En América precolombina los pueblos nativos tenían formas de organización social y económica de acuerdo a las prácticas que en el ambiente se construían. La geografía, lo pisos térmicos, la variedad de especies, las formas rituales y espiritualizadas de trato con ellos determinaban maneras especiales y de cierta manera armoniosas, de relacionarse con el entorno. Tenían sus propios modos de producción, de mercado y de subsistencia, que no se quedaban únicamente en el nivel de supervivencia sino que trascendía a la cultura, retomando elementos como la autoridad, el saber, el sentido de la vida, el deber ser y hasta la trascendencia .

Con el descubrimiento del mundo desconocido , los europeos se asumieron posibles dueños y se convirtieron en lo colonizadores del “nuevo mundo”. En Europa se vivía un contexto social, cultural, económico y político muy diferente, que también respondían a su lógica de vida desarrollada en el marco de diferentes paisajes y riquezas naturales, diferentes relaciones sociales y de intercambio, diferente filosofía y diferente cosmovisión. Al llegar al nuevo mundo, estos colonizadores cambiaron las prácticas del continente, por medio de introducción de instrumentos, plantas y animales y sus prácticas asociadas. Sin embargo, estos no fueron los elementos de mayor influencia, sino algo del orden de lo abstracto, de lo cultural, de lo mental.
Como lo dice villamarín, España era de los más países menos desarrollados de Europa, sabemos que su población (como lo evidencia la formación del idioma) era la mezcla de muchos pueblos, por ende su cultura y gobierno eran algo desordenadas. Sin embargo, como aun existía en el contexto de la acumulación de riquezas (en especial oro y metales preciosos), en el inicio del “supremo” desarrollo de las naciones europeas, España con su mentalidad religiosa y guerrerista, llegó a colonizar. A parte de esto, debido a la “locura del viaje al borde del abismo” que representaba el viaje de Colon, los primeros colonizadores no eran precisamente personas de la realeza, nobles o príncipes sino por el contrario, personas que salían de los calabozos y aquellos a quienes no les asustaba la muerte y el juicio eterno.

Fueron estos los que al llegar a un lugar de “indios incivilizados” supremamente ricos se sintieron con el derecho de saquear y esclavizar. Todas las dinámicas sociales que se tejieron alrededor de eso responden a esta mentalidad señorial, como la llama Villamarín. Al ser creyentes en su “superioridad”, los españoles no concebían la noción de dignidad del trabajo y aquellas labores que tenían que ver con lo cotidiano, lo cual despreciaron dejándolo al nivel de sus colonizados quienes para ellos no eran más que indios salvajes.

Los pueblos existentes en este continente no consentían la cosmovisión española y mucho menos se someterían al absurdo control y explotación que los españoles veían como “civilización” que por cierto hay quien la llama “bestia”; muchos de estos pueblo hicieron resistencia, a lo cual se respondió con el exterminio y la tortura cultural, que quienes la sufrieron quedaron lisiados para siempre.

Las nuevas formas de cultivar, de vestir, de comer fue y es ahora totalmente permeada por la barbarie de la “conquista”, aunque hubo quien resistió y que hasta hoy sigue resistiendo la población colombiana es supremamente consumista, con mentalidad señorial, inmediatista y sin amor por el trabajo que implique esfuerzo, esto está arraigado en lo más profundo de las culturas latinoamericanas, que por cierto sirve mucho para el perfil de trabajadores, consumidores y súbditos que la “gran civilización” o “bestia” capitalista europea necesita.

Ahora, ya que quienes comenzaron los procesos de independencia eran aquellos “semiespañoles” a quienes se les negaba el título de “señor” junto con sus reconocimientos sociales y demás, aquella independencia no fue realizada en su totalidad ya que como lo dice Edgardo Lander, la colonialidad está en la mente y corazón de Latinoamérica, de Colombia.

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