domingo, 17 de junio de 2012

DE LA VOLUNTAD ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL DE LAS SOCIEDADES MODERNAS HACIA LA SUSTENTABILIDAD DE LA VIDA


Ensayo sobre el texto:
Imaginarios Sociales Y Sustentabilidad
Enrique Leff


Es de reconocer que del tema de enfrentar la crisis ambiental que vive el planeta hoy en día, falta mucha tela por cortar. Sin embargo Enrique Leff abre en este texto un gran panorama alentador. Caminos de indagatoria que es necesario explorar si se pretende llevar a cabo, desde cualquier perspectiva o iniciativa, la transformación de la realidad presente que avanza hacia el acantilado.

Se puede notar, si se estudian las discusiones sobre sustentabilidad, que existen muchos entes participantes en esta discusión; cada uno con sus argumentos, historias y visiones que sustentan sus teorías y plantean una forma de salir del alarmante estado de colapso. Sin embargo, la población civil de las sociedades del planeta está poco inmiscuidas en las discusiones. Es allí donde se encuentra parte el meollo del asunto ¿cómo puede realizarse un cambio de rumbo en la historia ecológica, económica y social predominante del planeta si no involucra este importante grupo?

Existe otro factor muy importante dentro de la discusión ¿hay voluntad de cambio en este sentido, dentro de las élites económicas del mundo? ¿Existe un camino abierto para la transformación ética y política desde la reflexividad? Si no es así, la tarea se hace mucho más ardua y exigente, por no decir imposible. La economía y la política permeada por ella no dan paso a que emerja un cambio.

Es por esto que el autor, tras exponer la situación de crisis civilizatoria, en el límite de la racionalidad de la vida humana basada en las formas de conocimiento de la ciencia moderna, que es instrumentalizada por los intereses dominantes; demuestra las falencias de la modernidad reflexiva, siendo esta la propuesta impulsada desde la conciencia del mundo moderno.


La modernidad reflexiva deposita la responsabilidad en los sujetos, dice que es la autoconciencia el sujeto que se traduce en la conciencia ecológica la que producirá el cambio de rumbo. Esta se traduce en iniciativas que se constituyen en “paños de agua tibia”. Intenta transformar los principios de la modernidad desde su interior y no en sus prácticas; es decir, Recomponer la sociedad sin salir del marco de la racionalidad. El único resultado que esto produce es el caos, el adormecimiento de las conciencias y capacidades de reflexión y movilización.

En contraposición Leff resalta varios conceptos que abren la perspectiva hacia la sustentabilidad, se demuestra desde los pueblos tradicionales (siendo estos los que presentan en sus prácticas y existencia, armonía con el ambiente; en general los pueblos indígenas). Estos conceptos están dentro de otros más amplios; a saber, imaginarios sociales y diálogo de saberes.

Los imaginarios sociales son aquellas percepciones de la realidad, códigos de pensamiento y de prácticas, valores y sentidos que se asocian. Es la relación del Ser con el Saber. Estos se relacionan directamente con la racionalidad reflexiva, la racionalidad ambiental que está fundada en los potenciales ecológicos y los sentidos que desde la cultura se le dan a la vida, en una ética que tiene en cuenta al Otro y que establece una política de la diferencia.

Para posicionar los imaginarios sociales que correspondan a la conservación y promoción de la vida, es necesario que exista en ellos un principio, el principio de la vida misma, este se gesta en la comunidad reflexiva; sobre sus hábitos, esquemas de práctica e imaginarios sociales. Esta reflexividad consta de ir descubriendo de manera sistemática “categorías impensadas”. Allí se construyen actores sociales inscritos en una red de prácticas y significados, que a su vez erigen un ser colectivo en el cual se encarnan los saberes. Cada uno de estos seres colectivos se gesta en un tiempo y espacio determinados, que en interrelación funda “mundos de vida”.

La vía para el encuentro de estos diferentes mundos de vida es el diálogo de saberes; atravesados por la ética política del conocimiento. Las leyes fundamentales de la Cultura y la naturaleza se instauran en los imaginarios sociales conformando el Ser Cultural por medio de su penetración en la identidad; así logra ser la fuente de los actores sociales, agentes de transformación.

En estas discusiones, los pueblos tradicionales traen a colación el ser dentro del cosmos, el “vivir bien”, es el imaginario de una vida comunitaria dentro de una comunidad ecológica. Es el sentimiento y manejo cultural de la naturaleza.

A mi juicio, de los puntos más importantes para el accionar frente a la crisis actual y la construcción y diálogo de imaginarios sociales con prácticas consecuentes, es lograr un vínculo que atraviese el ser del hombre, el sentir, pensar, decidir, tener conciencia y disfrutar del cosmos del cual somos parte; asumir que no somos dioses, que no somos sin la sostenibilidad de la vida, sin La Vida.

Al respecto sobresale el tema de la corrupción que hay en el mundo, los intereses privados y las relaciones de poder que los acompañan. La construcción de un proceder alterno, fuera del marco de la Modernidad, La valoración de la vida, y la Vida como principio de reflexión, sentimiento y acción; el renunciar al pensamiento implantado es parte del inicio del paso a dar hacia el lado contrario del acantilado.

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