domingo, 17 de junio de 2012

Exclusión social y su relación con la visión de la naturaleza

En el texto En torno a la economía política de la exclusión social en Colombia de Luis Jorge Garay, se nos expone un problema crítico: la exclusión social; que a su vez es la causa, resultado y el agravante de muchos problemas sociales, políticos, económicos, culturales y ambientales. Como bien se nos exponen las estadísticas y porcentajes de los recursos enfocados al desarrollo humano son muy precarios y encontramos situaciones moralmente cuestionables tales como la pobreza (entendida como satisfacción precaria de necesidades básicas para la existencia), producto de la inequidad en la distribución del ingreso.

Frente a esto el autor nos propone dos elementos importantes. En primer lugar propone la construcción de un proyecto colectivo de desarrollo que se traduzca en una nueva distribución del PIB, pensando en el desarrollo humano lo cual implica mayor inversión en educación, salud, seguridad social, seguridad alimentaria y justicia. Este proyecto colectivo se lograría por medio del control que se lleve a cabo sobre la corrupción, evasión tributaria y la renegociación de la inversión en seguridad. A su vez esto implica necesariamente una ciudadanía social positiva, con posibilidad de participación y derechos civiles efectivos.

Cabría preguntarnos si existen las condiciones necesarias para esta condición para el cambio de una sociedad excluyente a un proyecto colectivo de sociedad incluyente. En caso de que no ¿qué espacios propiciarían el desarrollo de dicha ciudadanía? ¿Los espacios de educación y opinión pública, espacios de construcción colectiva tal vez?

En segundo lugar el autor propone la democratización de activos, que incluye una reforma agraria que a su vez trae a colación la redistribución de la tierra. Esto exige que se dé un buen funcionamiento de la banca en la medida de que responda a las demandas de la reforma como por ejemplo en la dispensación de créditos y demás estrategias de reactivación de la economía, manteniendo una meta, no desmedida, en el crecimiento económico.
Ahora bien, tenemos un determinante para la realización de estas propuestas; sabemos que las ideas dominantes en la estructura social están permeadas por el ideal del “progreso” y desarrollo de la economía sin tener en cuenta la importancia de la vida social y cultural de una nación (lo cual a su vez nos llevaría a una consideración mas integral de la vida humana, con una relación equitativa e incluyente tanto con los demás humanos, comunidades y ambiente). Respecto a esto, es obvio que volver al pensamiento indígena con una relación religiosa con la tierra es casi imposible, pero es importante rescatar el vínculo de simbiosis entre la tierra, la naturaleza, la comunidad y todo el simbolismo que se teje allí dando identidad y culturizando, lo cual da también sentido a la vida.

Lo anterior puede ser posible por medio del reconocimiento de las diferentes visiones de naturaleza que existen de las cuales se desprenden las diversas formas de relación socio-ambiental. Esto daría la posibilidad de un proyecto de Desarrollo Sostenible (con todo lo que esto implica) e incluyente el cual se concebiría como una empresa en construcción continua, cuya característica principal sería la discusión abierta y plural que incluye una propuesta ética (referente a los valores) y política (referente a la discusión y capacidad de decisión).

En conclusión, cualquier proyecto de desarrollo colectivo debe incluir una participación comunitaria que a su vez debe ser desarrollada y puesta en marcha desde la educación integral, incluyente y política.

No hay comentarios:

Publicar un comentario